ES MAS CARO LLEVAR UNA DIETA PLANT BASED?

El sabor, la calidad, la sostenibilidad y el impacto son factores que determinan nuestra decisión de compra. Pero el precio, sin duda, es un factor de peso, más habitual de lo que quisiéramos a la hora de decidir qué incluir o no en la lista de mercado.

Es tal el valor que le damos al precio de los alimentos en las decisiones, que es una de las limitantes más comunes para aquellxs que se sienten motivadxs a dar un cambio hacia un estilo de vida vegano. Se ha vuelto común escuchar “ser veganx es muy caro”, “aun no tengo presupuesto para dar el paso”, “quisiera ser veganx pero mi economía no me lo permite” y así muchas más afirmaciones que hacen ver el veganismo como un privilegio más que como un estilo de vida y que minimizan los motivos de valor que acompañan la decisión de una vida vegana. 

Lejos de tener la última palabra y entendiendo que el concepto “caro” puede ser subjetivo para cada unx, y que las realidades de consumo pueden variar de una persona a otra, queremos compartir a continuación algunos datos relevantes, que en definitiva no responderán la pregunta ¿Es caro ser vegano? pero que aportarán argumentos de valor que además de considerar las variantes económicas, permitirán entender el comportamiento del mercado y el impacto medioambiental que nos pasará factura en el mediano y largo plazo.

Los productos de orígen animal tienen un precio competitivo porque dentro de su estructura no está incluido el coste ambiental del producto ¿Se imaginan que las empresas tuvieran que poner un precio mayor por el agua o los recursos que consumen? En ese caso los productos animales serían sin duda los más caros. 

Según la Universidad de Greifswald y la Universidad de Augsburgo, el costo real de los productos de origen animal superaría significativamente su costo actual si se tuvieran en cuenta los recursos que se utilizan para su producción. Para el caso de la carne el aumento al precio actual del mercado sería de un 173%, para la leche un 122% y para los quesos entre el 55% y el 82% si se contemplaran los costos reales de los recursos empleados para su producción.

Fuente:  www.yumda.com

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Los precios de los productos, sea cual sea su orígen, están determinados por factores como la demanda, pero también por factores políticos y económicos como las subvenciones, los impuestos, el precio del combustible y fenómenos sociales como huelgas o movilizaciones. La leche y la carne en Europa, cuentan con subsidios de la PAC que les permiten mantener precios bajos, a esto se le suma que cuentan con un IVA reducido del 4%, a diferencia de productos de orìgen vegetal como las leches, los quesos o las proteìnas vegetales elaboradas deben pagar en España un 10% de iva al no ser considerados productos de primera necesidad

Para ejemplificar un poco en términos de costos e impactos, nos hemos basado en el estudio realizado por la universidad de Michigan para desarrollar una comparativa entre una hamburguesa a vegana y una omnívora, agregando el IVA como uno de los factores que marcan la diferencia entre el comportamiento del mercado de alimentos de origen animal y origen vegetal. 

Tomando los resultados de este estudio, se determinó que la hamburguesa elaborada con proteínas vegetales genera un 90% menos de emisiones de gases de efecto invernadero, necesita un 99% menos de agua, un 93% menos de tierras cultivables y un 46% menos de consumo energético que la hamburguesa cuarto de libra elaborada con carne de vacuno. Por su parte, la producción de queso de origen animal se considera un 85% más contaminante que la producción de legumbres.

5 productos veganos con más proteína que la carne

Sabemos que uno de los primeros pasos a la hora de iniciar un estilo de vida vegano, es revisar las alternativas de sustitutos a la carne que igualen sus niveles de proteína. Para hacer esta búsqueda más sencilla, les dejamos a continuación un listado de cinco productos que no solo sustituyen el aporte proteico de la carne, sino que lo superan.

¿Qué hacemos ahora?

Desde nuestra experiencia, la migración a un estilo de vida que elimine el consumo de alimentos de origen animal es una decisión que puede tomar tanto tiempo como queramos y que se puede adaptar a las condiciones y facilidades económicas en las que nos encontremos. Hay productos veganos de alta calidad que pueden resultar un poco más costos que su equivalente de origen animal, sin embargo, en el ejercicio de una dieta plant based, su costo se equilibra con el de otros alimentos como los vegetales o las legumbres, que son significativamente más baratos que cualquier otro alimento. 

Por fortuna, la demanda de productos de origen animal va en aumento, y la lucha del sector por mejorar las condiciones de estos productos en el mercado continúa. Comprar nuestros productos, por ejemplo, permitirá que la demanda aumente y con ella la disminución de los costos. Ya lo hemos dicho, el veganismo no es un privilegio, es un estilo de vida como cualquier otro. Así pues se proyecta que con el tiempo los precios de los alimentos 100% plant based puedan ser más competitivos, pero mientras tanto las marcas que apostamos por el cambio seguimos implementando procesos de mejora que nos permitan disminuir cada día más el gap en los precios a través de procesos de innovación, revisión de materias primas, y accesibilidad al mercado.

Los desperdicios también son un coste agregado

Foto de the blowup en Unsplash

Por último y no menos importante, la reducción de los desperdicios alimentarios, sea cual sea el estilo de vida que llevemos, es clave a la hora de disminuir los gastos y sobre todo el impacto medioambiental que nuestro consumo le genera al planeta. 

Se estima que 931 millones de toneladas de alimentos, que corresponde al 17% del total de alimentos disponibles para los consumidores en 2019, terminaron en los basureros de hogares, minoristas, restaurantes y otros servicios alimentarios, según una investigación de la ONU.⁠⁠ De este porcentaje, el 61% corresponde a los desechos que hacemos en los hogares. 

La consciencia en el momento de comprar, no debe contemplar sólo el consumo inmediato, sino el tiempo y la cantidad de desechos que esto puede generar y el tipo de economías que queremos apoyar.

Es aquí donde proponemos que la verdadera diferencia no se encuentre en el precio de las cosas, sino en el valor que le damos a ellas y que sea precisamente ese valor el que nos permita realizar un cambio en la cultura de “comprar y tirar”

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